EL CUIDADO DE SUS BANDERAS Y MÁSTILES

Las banderas, aunque sean de la máxima calidad, como, no tenga duda, son las que suministramos, necesitan una cierta atención para prolongar su vida y para estar siempre lo más bellas posibles.

Es por esto que dedicamos esta sección de nuestras páginas a indicarle como conseguir que sus banderas estén durante el mayor tiempo posible, bonitas, limpias y con buen aspecto.

Vigile de vez en cuando sus banderas. El lado opuesto a la vaina, es decir, el más alejado del mástil, es el primero que sufre el desgaste, y el que primero comienza a deshilacharse. Si observa esto, una buena forma de prolongar la vida de sus banderas es deshacer el dobladillo, igualarlo y volverlo a coser. ¡Quizá le merezca la pena!

No hay nada más bonito que una bandera al viento, pero hay vientos que no hay bandera que los aguante, ni siquiera las nuestras. Si ve que hay un viento demasiado fuerte, quizá sea el momento de arriar sus banderas. Además, la velocidad del viento no es lo mismo a ras de tierra que en el tope del mástil, donde es más elevada.

Una buena práctica es arriar las banderas por la noche si no las tiene iluminadas (es decir, si por la noche nadie las puede apreciar)

Si llueve, la bandera se moja y pesa más, con lo que las exigencias que produce el viento sobre una bandera mojada son mucho mayores que sobre una bandera seca. Evite, por tanto, cuando pueda que sus banderas ondeen mojadas.

Trate de mantener sus banderas limpias. Además del positivo efecto estético, la suciedad ataca a los tejidos y maltrata los colores, con el consiguiente envejecimiento de la bandera. La mayoría de las banderas de exterior se pueden lavar con un detergente suave y neutro (pregúntenos si no sabe cuál vale y cuál no). Las banderas de interior y las utilizadas habitualmente como estandartes, por tener un tejido diferente, suelen exigir limpieza en seco (de nuevo, pregúntenos si tiene alguna duda).

El humo, los gases y el polvo también son perjudiciales para sus banderas, ya que de una forma o de otra atacan a los tejidos y a los colores. Aleje, en la medida de lo posible, la ubicación de sus banderas de posibles fuentes de dichas emisiones.

Los derivados del petróleo, en particular, no son nada amigos de sus banderas, con lo que trate que no entren en contacto con emisiones de humo de este tipo, ni que, por supuesto, se manchen de aceite, grasa o semejantes.

No guarde una bandera húmeda, ya que un pliegue húmedo se convierte en arruga permanente.

No ize las banderas en mástiles viejos u oxidados, ya que la bandera al ondear, choca con el mástil y si éste está en mal estado, deshilacha, mancha y envejece su bandera. Mantener un mástil en buenas condiciones es alargar la vida de sus banderas.